Ramón Acín, un anarquista y artista oscense, le había dicho a Buñuel que le pagaría la película si le tocaba la lotería, según parece, cuando el director le habló de su proyecto. Y le tocó la lotería, a Ramón Acín. Hombre de palabra, le dio 20.000 pesetas a Buñuel para que pusiera en marcha el rodaje del documental. Un coche, material y algunas cosas consumieron el presupuesto y los últimos pasos del proceso de creación fueron ya hechos sin recursos.

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