Roy Torgersen estaba navegando por Australia en 2012 buscando un avión de la II Guerra Mundial hundido en el Pacífico cuando algo le llamó la atención. Entre inmersión e inmersión de los buceadores que analizaban las profundidades buscando la aeronave, se perdía un tiempo genial que con la ayuda de algunas máquinas podía aprovecharse. O dicho de otra manera, había una oportunidad de negocio que no iba a dejar pasar. Así que este murciano de casi 40 años y capitán de navío mercante decidió volver a su tierra y crear una empresa de robótica.

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