Moverse en Venezuela se ha convertido en un suplicio. El deterioro del transporte es un resumen casi perfecto de los múltiples efectos de la crisis que vive el país, porque en él convergen la falta de dinero en efectivo, el estado de los servicios públicos y la imposibilidad de reparar vehículos. Decenas de personas se empujan por subir a un camión con una lona azul con dibujos de frutas en un barrio popular de Caracas. Bastan dos centímetros para apoyar la punta del pie y agarrarse con tres dedos.

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