A la vez que Rusia se aleja de Occidente, Putin busca reducir su dependencia alimentaria del extranjero, sobre todo de la Unión Europea y de EEUU. Por eso, las empresas estatales agroalimentarias y otros agricultores están importando tecnología extranjera y, por ejemplo, miles manzanos, aunque vengan desde países a miles de kilómetros. Por ahora, Rusia se ha convertido en uno de los mayores productores de trigo y otros cereales del mundo.

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