Pagar impuestos es una obligación de todos. Menos para ciertas tecnológicas que escapan deslocalizando beneficios. Los países fiscalmente civilizados han lanzado una cruzada. Cobrar impuestos tiene mala prensa. Pero para conocer su utilidad solo hay que imaginarse un país en el que no se pagaran. Es decir, que cada ciudadano tuviera que abonar de su bolsillo el coste de los servicios públicos esenciales: educación, sanidad, pensiones… Como alguien dijo, si usted piensa que se gasta demasiado en cultura, piense lo que pasaría si no se destinara

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