La investigación se inició a finales de octubre tras una serie de incendios provocados en diferentes comunidades de vecinos, muy próximas entre sí. El pirómano, con antecedentes por el mismo motivo, fue sorprendido "in fraganti" cuando había prendido fuego en un contador eléctrico de una finca de Barcelona. El hombre, que había comprado 32 pastillas de encendido minutos antes, se había sentado en un banco desde el que podía ver el incendio, donde fue detenido.

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