La crisis está lejos de resolverse. El impasse actual responde fundamentalmente a factores exógenos: el sostenimiento de la deuda pública y privada por parte de la expansión cuantitativa, los bajos precios del petróleo y las distintas burbujas financieras (entre ellas la de la bolsa estadounidense) están permitiendo este pequeño respiro. Además, en términos puramente económicos, en el marco del euro, la economía española no puede competir de forma sostenida con los países centrales.

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