Abadi "ordena el castigo inmediato de los terroristas condenados a muerte y cuyas penas han llegado al grado decisivo" declaró en un comunicado, en alusión a que todas las apelaciones de los reos han sido agotadas y la pena capital ratificada por la presidencia de la República. Ello implica la muerte de unas 300 personas, entre ellas mujeres y extranjeros, que fueron condenadas por formar parte del EI. La mayoría de esas personas son turcos u oriundos de ex repúblicas soviéticas.

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