Ferray Corp, es un ejemplo de las empresas japonesas que permite que sus empleados se traigan el gato a la oficina. Según la gerencia de la compañía, la comunicación con los animales hace que el trabajo sea menos estresante. Mientras los empleados trabajan, sus gatos deambulan entre escritorios e incluso participan en las reuniones. Algunos expertos critican esta medida alegando que son animales territoriales y muy sensibles que no se llevan bien con extraños pero admiten del beneficio que aportan para combatir el estrés.

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