A menudo es sencillo olvidarnos de lo que sucedía en la Sudáfrica anterior al final del apartheid de 1991. Hay que reconocer que, de cara al exterior, se ha conseguido imponer una nueva narrativa ayudada por éxitos a nivel internacional, como serían la organización de los mundiales de rugby en 1995 y de fútbol en 2010. A esa nueva imagen contribuyó la inexistencia de una anterior y la opacidad de un país que abrazó el aislamiento al que supuestamente le condenaba el resto del mundo, renunciando en gran medida a proyectarse al exterior.

Ver noticia original ➥