El 15 de agosto de 1936, dos guardias civiles y el churrero se llevaron a su padre y a Maravillas, su hermana mayor de catorce años, que fue violada por un grupo de fascistas en el Ayuntamiento. Luego los fusilaron en el campo. Los perros se comieron parte del cuerpo de la niña, que fue abandonado junto a un enebro.

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