Candi -nombre ficticio para preservar la verdadera identidad de la víctima- apenas puede moverse. Su cuerpo es una sucesión de magulladuras, moratones, mechones arrancados, heridas y piel desgarrada. Es la joven de 25 años brutalmente violada y agredida por su jefe en la madrugada del miércoles por rechazar convertirse en su pareja sentimental.

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