Hay una especie de suspiro de alivio generalizado ante la exhibición de la corrupción hecha sistema de gobierno, ante el cinismo sin parangón de los dirigentes del PP negando la mayor y declarando de manera fullera ante la sentencia de la Gürtel, y ante el ejercicio del poder tan prepotente. Pero este suspiro de alivio es muy breve porque ahora lo que viene es muy difícil.

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