Mientras que robos, peleas, malos tratos o impagos eran juzgados por tribunales locales, los delitos más graves, como el asesinato o la rebelión, eran competencia del visir del faraón.- Cuando el rey Hammurabi de Babilonia promulgó su famoso código hacia el año 1752 a.C., en Egipto no había nada parecido. A diferencia de lo que sucedía en la civilización mesopotámica, donde la legislación real abarcaba los diferentes aspectos de la vida cotidiana, los faraones sólo emitieron decretos sobre materias particulares.

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