"Las personas que acudimos a recibir tratamientos de quimioterapia continuamos esperando desde la mañana hasta última hora de la tarde para comenzar nuestra sesión". La tardanza se produce "sin una previsión de cuando vamos a ser atendidos", por lo que no cabe la posibilidad de marcharse y regresar a una hora determinada. Esa es la razón de que sea habitual que los pacientes que esperan "recibamos un bocadillo y un yogur" a mediodía.

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