Somos adultos y no necesitamos que una legislación de doble rasero nos diga que fumar hachís es un delito y que hay que perseguir y encarcelar a todos aquellos involucrados en su elaboración, transporte y comercialización, mientras en cada bar de España (260.000, según la consultora Nielsen) venden alcohol y tabaco encarecidos con suculentos impuestos (excepto la cerveza y el vino, que gracias a la influencia de sus poderosos lobbys están exentos de los gravámenes especiales que tiene por ejemplo, el tequila).

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