Este extraño caso comienza del modo más anodino: con una visita rutinaria al dentista. El protagonista es un hombre de 47 años que acudió a la Escuela de Odontología de la Universidad de Morelos en Monterrey, México, porque había perdido uno de sus empastes. Cuando los especialistas procedieron a examinar su boca, descubrieron algo inusual en el paladar blando, una marca circular roja. "El contacto del paladar con el glande puede provocar un hematoma por traumatismo" – explica el equipo del doctor Luis Alberto Méndez.

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