"Encuentro deprimente el bajo nivel intelectual (de las críticas de la izquierda), su ausencia de reflexión, la falta de voluntad para debatir cuestiones tan pragmáticas como las que expongo. Un progresista actual no solo tiene que luchar contra los republicanos, sino también contra la arrogancia de una izquierda demasiado satisfecha con su identidad política", señala. Su diagnóstico de la situación es demoledor: "La izquierda actual es como un familiar alcohólico que necesita una intervención" si quiere salir de su lamentable estado.

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