Desde hace unos días Candel calla, el silencio se ha posado sobre sus redes y sobre sus videos. No habla. Calla. Días en que la ciudadanía de Granada, Andalucía y el resto de España está a la espera de la vuelta de la palabra, de la vuelta de la imagen, de la vuelta de sus denuncias. Pero los silencios de Candel preocupan más al régimen que a sus seguidores. Un régimen que no ha tenido reparo en poner en práctica todos los mecanismos a su alcance para acallar su voz, su denuncia eterna.

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