Ni fue un genocidio ni albergó una idílica convivencia de tres culturas. Pero las dos corrientes se extienden y navegan con fuerza en estos tiempos, van creciendo y propagando sus falsos mitos como realidades incontestables. Tan grande fue Al Ándalus, tanta fue la influencia en la historia, que ha generado tontos en los dos sentidos, los que exaltan esa época como un paraíso de armonía y entendimiento y quienes lo convierten en la exterminación cruenta de una civilización, pasando por los tontos del patriotismo.

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