La astronomía fue la rama a la que se entregó con más empeño Lovecraft. Su apetito de lector empedernido le llevó a la mitología, a estudiar los relatos que la Grecia clásica había elaborado inspirada por las constelaciones. De sus páginas, el joven Howard pasó a las de los manuales de la ciencia que escudriña en el universo y sus secretos. Siendo todavía un niño, se inició en los rudimentos de la astronomía con los libros de texto que encontró en casa. A principios de 1903, antes de cumplir los 13, consiguió su primer telescopio…

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