La calidad del aire ha empeorado en la ciudad de Madrid este año al aumentar los niveles de dióxido de nitrógeno (NO2), por lo que se ha incumplido por octavo año consecutivo la normativa europea sobre los límites de este contaminante, lo que puede acarrear una multa de Bruselas. La ausencia de precipitaciones y de vientos que limpien la atmósfera de la ciudad, las altas temperaturas, junto con el tráfico de vehículos, en especial los de motor diésel, y las calefacciones han propiciado que aumente la polución.

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