A medida que transcurría la jornada de este martes en Aranda de Duero crecía una incipiente pregunta. Los hechos: tres chicos del club de fútbol Arandina, denunciados por un supuesto caso de abuso sexual en grupo sobre una chica; una niña de 15 años que argumenta que se sometió para acabar cuanto antes con aquella escena; una estampa que quedó inmortalizada con un teléfono móvil. Una consecución de acontecimientos que, de un modo u otro, avivaba una cuestión entre los vecinos de Aranda: "¿Estamos ante un episodio como el de la Manada?"

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