Aún hoy, 17 familias pierden cada día su vivienda habitual por no poder atender el pago de la hipoteca. La recuperación económica de la que alardea el Gobierno está aún muy lejos para muchos españoles. Por ejemplo, para quienes sufren el embargo de su vivienda ante la imposibilidad de atender los pagos de la hipoteca contraída para comprarla. No son tantas como en los peores años de la crisis, pero su número sigue siendo importante. Sobre todo porque afecta a familias especialmente vulnerables y, en consecuencia, encierra realidades dramáticas.

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