Los agentes de la Guardia Civil, dos sargentos y siete guardias civiles del GAR, se encontraban de paisano y fuera de servicio almorzando en el Rinconcillo cuando varios individuos les impidieron dirigirse al parking donde se encontraban sus vehículos. Tras esto, aparecieron unas cuarenta personas, procedentes de una celebración de comunión en Los Pulpos, armados de palos, botellas rota e incluso un bate de béisbol.

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