Convención o no, los años pasan y ya son 85 los que lo han hecho desde la matanza que, una fría madrugada de enero, cometieron las fuerzas del orden en Casas Viejas. Que el tiempo se detenga para reflexionar sobre ellos no es casualidad. Tanto por ser un ejemplo del acostumbrado recurso a la violencia del Estado español para resolver los problemas, sobre todo los de orden social. Tanto, porque la responsabilidad política última de quienes cometieron el crimen, un gabinete democrático de republicanos de izquierda y socialistas, …

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