Maud Gonne no fue solo un símbolo de la independencia de Irlanda (a pesar de nacer en Inglaterra), sino que a través de los poemas que le dedicó W.B. Yeats se ha convertido en una figura mítica. Y sin embargo, fue mucho más, fue una persona de carne y hueso extraordinaria. A menudo sufrió decepciones, pero nunca fue cínica. La hija del coronel, desarraigada, huérfana, nunca estuvo atada al pasado, siempre fue rebelde contra las convenciones. La fuerte voluntad cultivada desde su infancia le permitió mantener constante la fe en propósito.

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