El carácter extraordinariamente mediático de Zapalana, quizá uno de los representantes más fidedignos de la España de la burbuja, le ha convertido en la conversación de la mañana. Y sin embargo, no es la historia más grave de hoy sino la investigación de José Enrique Fernández de Moya, secretario de Estado de Hacienda y número dos de Cristóbal Montoro al frente del ministerio encargado de velar por las cuentas públicas, que revela hasta qué punto la corrupción es estructural en determinados partidos y en determinados niveles de gobierno.

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