El jeque decidió invertir en la compañía de distribución en julio de 2015. El Corte Inglés atravesaba un bache profundo, tras sufrir con especial virulencia la crisis que había hundido el consumo en España. Arrastraba una plantilla sobredimensionada (la segunda más grande de España, después de Mercadona), una deuda poco menos que insostenible (5.000 millones) y un retraso clamoroso respecto a algunos competidores en la adaptación al canal on line. Pero la empresa aún ofrecía atractivos tan tangibles como sus 10.000 millones de facturación.. .

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