Un día, estando al cargo de las redes sociales de la primera etapa de lainformacion.com (creo que en 2009), empecé a recibir una sobrecarga inusual de notificaciones de nuevos seguidores de su perfil en Twitter. Al principio pensé que era un problema. Después, creí que era spam. Me costó un buen rato averiguar que la plataforma nos había colocado en una lista de medios recomendados en España, que justo aparecía a los nuevos usuarios a la hora de darse de alta. Eso se prolongó durante semanas.

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