Mi ambición no es tanto dar mi opinión, que creo no tiene gran valor, sino tratar de entroncar con ciertas verdades colectivas que todos sentimos de manera parecida”, profundiza. “Cosas como que no somos felices de esta manera, como que es preferible cambiar nuestros hábitos de vida en pos de conservar un mundo en que habitar. Y otra certidumbre que cada vez se hace más evidente, por más discurso hegemónico que trate de enmascararla, es la de que el capitalismo es una lógica contraria a la vida, y por tanto se hace imperativo confrontarlo…

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