“Lo que hemos sufrido los sirios bajo el califato no lo sabe nadie. A Occidente le preocupan más las piedras de Palmira que las personas, y eso me da mucha tristeza”. El que habla es Abu Samir, un humilde comerciante sirio al que el Estado Islámico le confiscó una de sus tiendas cuando los yihadistas dominaban la zona y sus banderas negras comenzaban a izarse en Siria e Irak. Su política se basaba en el miedo y el terror. Ahora la región ha sido liberada por parte del ejército sirio y sus fuerzas aliadas.

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