Naomi Musenga, una joven de 22 años, falleció el pasado 27 de abril en Francia pocas horas después de que llamara a los servicios médicos de emergencia franceses (Samu) y que dos operadoras se negaran a creerse sus lamentos, suscita debates en torno a la gestión de la llamadas y la atención prestada del servicio sanitario.

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