La muerte es un tema tabú en China y aunque es posible hablar de ella desde un punto de vista técnico o científico, existe una clara tendencia a evitar mencionarla en compañía de familiares y amigos. Este es un rasgo de la sociedad china que la distingue de las sociedades de cuño cristiano y que se debe al papel marginal que jugaron las religiones de salvación en la historia de este país.