Los médicos forenses que llevaron a cabo la autopsia de Ascensión Amores, la mujer asesinada en enero de 2016 por parte de su marido, el pastelero avilesino, Julio Pardo, han declarado este miércoles en la Audiencia que la víctima recibió "más de 30 golpes que le produjeron heridas abiertas en cara, cráneo y manos", buena parte de las cuales presentaban "signos de vitalidad", es decir que la mujer "no murió del primer golpe que recibió, sino que probablemente se fue debilitando hasta los últimos golpes".

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