Durante el largo período de la historia de México conocida como el porfiriato se extendió entre las clases pudientes un extraño y humillante ritual: al finalizar el año la mujer se arrodillaba frente a su marido y perdía perdón por los errores cometidos a lo largo del año. En justa recompensa a su sumisión, el marido magnánimo perdonaba a su esposa los desmanes propios de su veleidoso carácter.

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