"No me explico cómo el Gobierno, siendo Mexicali una zona desértica donde hay miles de hectáreas que necesitan agua para el cultivo de cereales y hortalizas, nos la quita para producir bebidas alcohólicas". Salvador Vera es uno de los cientos de agricultores que mantienen un campamento de protesta desde el mes de julio frente a las obras de construcción de la nueva fábrica de la multinacional cervecera Constellation Brands –la tercera más importante de Estados Unidos– en Baja California, en el norte de México.

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