Para que la sociedad murciana –autoridades, organizaciones, medios de comunicación, fiscales– haya tenido que reaccionar ha sido necesario que el Mar Menor, esa laguna marina excepcional en nuestras costas, se haya visto material y palpablemente convertido en algo muy parecido a una pocilga de vertidos agrarios, un vertedero de nitratos, salmuera y desechos variopintos.

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