Las persecuciones a alta velocidad han pasado a ser comunes, así como las amenazas a jueces, fiscales y agentes de la ley pobremente pagados o sometidos a la falta de personal. "Había una primera generación donde sí había un pequeño respeto al uniforme policial, pero ahora tenemos una nueva… que lo hacen con un desprecio total a la autoridad", dice Juan Franco, el alcalde de La Línea. "La preocupación mía es que estos señores llevan armas, no las utilizan contra la guardia civil o la policía, pero ese es el siguiente paso".

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