La creciente agresividad de Moscú en sus fronteras, de Georgia a Ucrania, y la retórica propia de la guerra fría que se ha instalado en muchas capitales occidentales está haciendo a estos países replantearse sus tradicionales posiciones en los ámbitos militar y diplomático. En Finlandia se ha abierto por primera vez el debate sobre una eventual entrada en la OTAN. Suecia está estrechando su cooperación defensiva internacional y modernizando su ejercito, al igual que Dinamarca, que planea elevar notablemente su gasto militar.

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