Por surrealista que parezca, es lo que ha pasado en un IKEA de Indiana (USA). Allí, un niño de 6 años encontró una pistola que había caído entre los cojines de un sofá, y como si se tratara de un juego, accionó el gatillo y disparó, con la inmensa suerte de que nadie resultó herido. Eso sí, el pánico se adueñó de los clientes y el propietario del arma supo al instante que la había extraviado. IKEA ha recordado que no se permiten armas dentro de sus establecimientos y que permanentemente tienen personal velando por la seguridad de los clientes

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