Todos los que hemos convivido con algún estadounidense, recordamos el súbito cambio de cara que ponen (de encantados a asqueados) una vez que han disfrutado de un plato de “fabes o paella con conejo” y hacen la fatídica pregunta: ¿Qué era esa carne tan rica que acabo de zamparme? En efecto, los Yankees no comen conejo y la creencia popular es que no lo hacen porque los consideran mascotas. ¿Es cierto? Bien, la historia es real, aunque solo en parte. Hay mucho más que contar.

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