La divulgación y la comunicación sobre esta materia no sirve porque, en general, deja a la mayoría de lado, peca de superioridad moral, pide esfuerzos difíciles de asumir y lo hace pretendiendo convencer solo a base de lanzar verdades como puños (o sea, que duelen). Lo mismo pasa en la vida misma, donde unos pasamos el día intentando persuadir a otros y sólo logramos cavar trincheras más profundas. Gobernar para todos no es convencer ni caer bien a todo el mundo, sino hacer lo que se propuso hacer. En el caso de la contaminación, quitárnosla.

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