Es un ecosistema único en el mundo, que solo se da en el sur de la Península Ibérica. En él viven especies en peligro de extinción como el lince o el águila imperial y está ligada a actividades humanas como la crianza de cerdo ibérico, el corcho, el toro de lidia, la agricultura ecológica, el ganado ovino o el turismo rural. Cada año se muere una encina por hectárea y en la zona del Andévalo (Huelva) se han tenido que arrancar 470.000 en la última década.

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