Miren, una donostiarra de 42 años. NO ha llegado a pisar los servicios de Cáritas, pero se ha quedado a las puertas. Sabe, por ejemplo, lo que es soportar un dolor de muelas por evitarse los 60 euros del empaste. “Mi objetivo en la vida no es vivir de las ayudas. Qué más quisiera que trabajar, pero por el momento no me está siendo posible…

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