El físico Barry Barish (Omaha, EEUU, 1936), uno de los principales impulsores de este extraordinario experimento, recuerda perfectamente qué estaba haciendo en ese momento histórico: “¡Estaba durmiendo!”, dice con una sonrisa. “Eran las 2.50 horas en California así que estaba en casa. En Louisiana, donde se recibió la señal, eran las 4.50. En la colaboración científica LIGO hay más de mil investigadores repartidos por todo el mundo y los primeros colegas que la vieron se encontraban en Alemania, donde era ya de día”.

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