Si les digo que los duques de Ahumada y los de Abrantes, más los condes de Miravalle y La Enrejada, tienen algo en común, muchos contestarán que su sangre azul. Vale, pero hay algo más: todos tuvieron un antepasado común que vivió en el siglo XVI y no era precisamente cristiano viejo. De hecho ni siquiera era español. Se llamaba Motēcuhzōma Xōcoyōtzin y ha pasado a la historia como Moctezuma II.

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