La capital alemana es el escenario de una desigual batalla entre inversores inmobiliarios y vecinos, indignados porque las fuertes subidas de la vivienda amenazan con expulsarlos de sus hogares, con un Gobierno regional de izquierdas como árbitro. Los activistas protestan contra la especulación inmobiliaria y la acelerada gentrificación que experimenta la capital alemana y que está expulsando a las personas con rentas más bajas del centro.

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