Sin embargo, conviene manejar cautela porque la recuperación y la buena marcha de la economía lusa se deben en gran parte a factores externos y difíciles de controlar. Portugal está de moda entre los destinos del mundo. Esta industria creció el año pasado un 10% y ya aporta un 7,1% al PIB. Igual que ocurre en España, el sector es uno de los motores de la creación de empleo y, también como aquí, ello explica la profusión de trabajos precarios y mal pagados. La avalancha de turistas está causando problemas en ciudades como Lisboa u Oporto.

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