El ovejicidio tuvo lugar en torno a las once de la mañana. Se desconoce los motivo por los que las ovejas se encontraban dentro de la vía, porque ahí hierba no hay. Tal vez se despistó el pastor, que llevó a su rebaño a comer a uno de los extensos pastos del Camp de Tarragona. En un descuido, 60 de sus animales se plantaron, despreocupados, dentro de los límites de los raíles. Fue su perdición.

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